Como en cualquier otra industria, dentro del campo editorial, es necesario prever los ingresos y los egresos que tendrán lugar a lo largo del proceso editorial; tarea que no debe tomarse a la ligera; pues si el editor llegara a restar importancia a algún elemento como al costo del papel o el almacenaje; probablemente las cuentas no salgan y saldrá perdiendo, e incluso tendrá que aportar de su propio capital.
El editor trata de reducir los costos e incrementar sus ingresos por el mismo concepto. En el caso de las editoriales comerciales, los mayores gastos deben de traducirse en mayores ganancias; en el caso de las no lucrativas, en menores subsidios. Los costos por unidad de libro se reducen drásticamente en la medida en que aumenta la cantidad de ejemplares impresos.
Los costos editoriales pueden observarse de dos maneras. El primer método consiste en registrar de manera minuciosa lo que ocurre en cada etapa del proceso, lo que comprende los gastos de preparación editorial, los pagos del autor y los honorarios de dibujantes, por ejemplo; los costos de manufactura, que incluye el pago a la imprenta por concepto de impresión; los costos de comercialización y distribución, los cuales envuelven las labores de empaquetado, cargadores, publicistas y promotores, entre otros.
En el segundo método que se emplea para determinar la cantidad de ejemplares que han de ser impresos, el precio al menudeo y las posibles concesiones ante las exigencias del autor, entre otras cuestiones, se pueden agrupar los costos de la siguiente manera:
*Costos automáticamente variables: éstos se incrementan automáticamente con el aumento de la cantidad de ejemplares impresos de cualquier libro.
*Costos no variables: son aquellos que no varían en la edición de un libro, sea cual sea el número de ejemplares impresos.
*Gastos de promoción: la publicidad representa un rubro de gastos cuya política, afectada por la cantidad de ejemplares impresos, puede influir en las decisiones de la editorial.
El editor necesita incluir en el precio del libro una cantidad que cubra los gastos generales fijos. Nunca es posible calcular el gasto general fijo anual para cada libro, pero puede estimarse el total anual para todos los libros y, a partir de éste, asignar el de cada uno de varias formas.

Ingresos

Cuatros factores principales que deben ser tomados en cuenta por el editor para calcular los ingresos probables:
*Precio al público
*Cantidad de ejemplares vendidos: es el rubro de mayor riesgo en cualquier proyecto editorial. Al no concretar la venta de una buena parte de una edición, caen por tierra todos los cálculos
*Descuentos a librerías y otros clientes: los vendedores de libros siempre reciben un descuento por parte del editor; intermediarios y mayoristas consiguen un descuento adicional; y otro tipo de compradores reciben diferentes clases de montos de descuento.
*Costos eventuales de comercialización: comisiones a diferentes tipos de representantes de ventas, deudas incobrables de cobradores, gastos de envío, etcétera. Tales costos pueden variar desde una cantidad insignificante hasta más de 15%.

Costos versus ingresos

El genio editorial se encuentra en la visión y capacidad analítica con que el editor determina cómo incrementar cantidades, reducir precios y al mismo tiempo obtener mayores ganancias.
La clave principal es tener en cuenta que con el aumento de la cantidad de ejemplares puede reducirse los costos por unidad.
En cualquier país del mundo es válido el principio de que los costos por copia se reducen en proporción al aumento del tiraje.

Costos de publicación

Debido a que algunos de los costos de producción de un libro para editor están en función directa con el precio de venta, éste tiene que ser definido antes de hacer cualquier otro cálculo.
Si el editor logra vender todos los ejemplares, la ganancia de éste sube considerablemente en relación con la inversión que arriesga en los costos de producción en la medida que se amplia el tiraje.

Cálculo para recuperar la inversión

El método para determinar los tirajes y precio de venta es calcular el punto de recuperación del dinero investido, es decir, la cantidad de ejemplares que es necesario vender para recuperar los costos de producción.

Derechos subsidiarios

Existe otro tipo de ingresos: ingresos por la venta de los llamados derechos subsidiarios, incluidos el permiso a otros editores para reimpresiones; la concesión de derechos de traducción; autorización para incluir fragmentos en antologías o libros de selecciones que otra editorial proyecte publicar, y autorización para representar la obra en teatro, cine, radio, televisión, cinta o video.

Los elementos antes sugeridos servirán como una guía eficaz para el editor que tenga como prioridad en su ejercicio profesional la organización y la división de sus intereses con los de los lectores; ya que, finalmente, serán ellos quienes estimen, califiquen y remuneren el trabajo de éste, y al ser consciente de que dirige una empresa no tan redituable como podrían ser otras, asume la responsabilidad de equilibrar los obstáculos para obtener un mejor resultado financiero para todos los intensados.


Sandoval Marmolejo Angélica

1. Define lo más ampliamente posible el concepto de Empresa Editorial.

La empresa editorial es la industria que se encarga de organizar la estructuración, fabricación, publicación y distribución de medios impresos como libros, revistas, diarios. Una de las bases sobre la que se cimienta una empresa editorial es la de materializar las ideas de los autores en libros; por lo tanto, es ésta una industria que fomenta el desarrollo cultural de una nación.
La industria editorial es necesaria para el enriquecimiento cultural, para garantizar oportunidades de expresión a los pensadores, escritores y artistas nacionales; por lo tanto, más allá de lucrar con el pensamiento de los autores, el conocimiento y el entretenimiento, dicha industria es el vehículo a través del cual tiene lugar el desarrollo social, educativo y económico de un país.

2. ¿Cuál es el papel del Editor en la sociedad?

El editor es quien organiza y lleva a cabo un proyecto editorial; sin embargo, no sólo juega un papel fundamental como coordinador y promotor dentro de una empresa editorial, sino que además cumple con la responsabilidad de ser un impulsor cultural en la sociedad; pues el negocio de éste reside en comunicar a través de medios impresos, los cuales seguirán existiendo a pesar de los avances tecnológicos en los medios de comunicación, y es a través de los libros, por ejemplo, que es posible conocer y ser partícipe de los descubrimientos y pensamientos de nuevos autores, o de escritores ya reconocidos. Será el editor el responsable de dar a luz las nuevas revelaciones en los ámbitos cultural, científico, literario, etcétera.

3. De acuerdo con las lecturas y las discusiones en clase, ¿qué acciones propondrías para incrementar el número de lectores en México?

Resulta desalentador reconocer que en México no existe una cultura del libro; pues en promedio, el mexicano lee 1.2 libros al año. Tal vez el panorama pueda solucionarse si se implementan diversas acciones. Por ejemplo, muchos libros no son accesibles a todo el público, por lo que podría ser conveniente establecer el precio fijo para las diversas publicaciones.
Por otro lado, quizá la Secretaría de Educación Pública en un afán por fomentar el gusto por la lectura podría obsequiar las obras clásicas, por ejemplo, en ediciones más rústicas y editadas por el gobierno. Al mismo, tiempo dicha secretaría debe equipar a las bibliotecas con textos variados y aportando varios ejemplares de éstos.
Sin embargo, no debe olvidarse que para que existan más lectores debe haber, por tanto, mayor producción de libros, lo cual sólo se podrá lograr si se impulsa e incentiva a los investigadores y escritores para que publiquen y compartan sus conocimientos a través de los libros.

4. En su libro Homo videns, Giovanni Sartori hace una severa crítica a la preeminencia de la televisión sobre medios impresos como los libros. ¿Cuál es tu postura frente a los argumentos de Sartori?

Debido a que el ser humano, al ser un ser social, tiene como necesidad primordial comunicarse, hizo uso de su inteligencia para lograr dicho objetivo a través de nuevos mecanismos que le permitieron estar en contacto con sus semejantes de manera inmediata y eficaz; de este modo surgieron los medios de comunicación, desde los que acortan las distancias, hasta los que disminuyen los tiempos.
El libro es de las primeras formas de comunicación utilizadas por el ser humano, y se ha preservado a lo largo de los años, a pesar de la insurgencia de nuevos medios de comunicación como la radio o la televisión; siendo ésta última la que preocupa a Sartori; pues afirma que el espectador se vuelve un “animal vidente”, el cual estructurará su pensamiento sin la abstracción del pensamiento lógico que respaldan las palabras; por lo tanto, si un niño está en contacto con los medios audiovisuales, al crecer será un adulto sordo a los estímulos del conocimiento adquirido gracias a la palabra escrita; un ente de pensamiento soso.
Considero que el politólogo Sartori presenta una visión catastrófica de la situación de los medios impresos frente a los audiovisuales; ya que ambos surgieron con la finalidad de satisfacer la necesidad de comunicarse. Además, libros, revistas, diarios siempre serán una forma de adquirir información que está respaldada por el papel y la tinta; lo cual supone que los medios audiovisuales no sustituirán a los impresos, a pesar de la preeminencia de la imagen en las sociedades actuales.

5. Menciona a los principales actores de la cadena del libro, comenzando por el autor y terminando en el lector.

Los principales actores en la cadena del libro son:

El autor: escribe el manuscrito. Es el detentador del derecho a publicar o vender el derecho de publicar su obra.
El impresor: transforma el manuscrito en libro. Fabrica el libro. Recibe del editor el manuscrito, hace la composición tipográfica, encuadra la edición y lo devuelve impreso al editor.
El vendedor de libros: pone a la venta los ejemplares producidos.
El editor: es el organizador y estratega del esfuerzo conjunto de los demás actores dentro de la empresa editorial. Recibe el manuscrito de manos del autor, aporta el capital que se requiere, contrata los servicios de dibujantes, traductores y otros especialistas en la materia; turna a la imprenta el trabajo y lo supervisa; luego distribuye los libros producidos en los mercados potenciales.
El lector: es quien adquiere el libro como producto final, y de su interés o iniciativa para adquirir libros dependerá el auge de la industria editorial.

6. Menciona los diferentes canales por los que llega un manuscrito a un editor

El departamento editorial dentro de la industria editorial tiene como principal objetivo captar manuscritos. Las maneras en que puede llegar un manuscrito a manos del editor son:
El personal. En una casa editora todos los empleados pueden hacer sugerencias al editor respecto a algún manuscrito.
Buscadores de texto. Puede existir una relación formal y profesional con personas que buscan y hacen llegar manuscritos al editor, dichos colaboradores podrán recibir como pago un pequeño porcentaje de los ejemplares vendidos.
Premios. Las editoriales pueden otorgar premios a manuscritos antes de su publicación, y si llega la casa editorial llega a otorgar dicho premio, tal pueda significar para el público que la editorial tiene interés en publicar las mejores obras.
Agentes literarios. El agente literario trabaja para el autor, no para la editorial. Recibe el manuscrito del autor y lo propone a diversas editoriales, y si es aceptado, negocia con uno de los editores los términos de un contrato para su cliente.

7. Cuáles son las dos propuestas de cálculo editorial que propone Datus C. Smith? Descríbelas brevemente.

Los costos editoriales pueden observarse de dos maneras. La primera consiste en llevar un registro minucioso de lo que ocurre en cada etapa del proceso y clasificar los costos en las siguientes categorías: Costos de preparación editorial, costos de manufactura, y costos de comercialización y distribución. Dicho método es útil para el análisis de cómo los factores inciden en el costo de un libro y, eventualmente, el margen de ganancia del editor. El segundo método consiste en determinar los ejemplares que ha de ser impresos, el precio al menudeo y las posibles concesiones ante las exigencias del autor en cuanto al pago de honorarios, entre otras cuestiones. Para registrar los gastos de tal manera es necesario agruparlos de tal forma que se pueda evaluar cómo la suma de ellos es afectada por la cantidad de copias impresas.

8. De acuerdo con Smith, ¿cuáles son las posibles fuentes de financiamiento para un proyecto editorial?

Las posibles fuentes de financiamiento para un proyecto editorial son:

Apoyo gubernamental
Capital del mismo editor
Préstamos bancarios
Inversionistas

9. Según Roberto Zavala ¿cuáles son las partes de un libro?

Según Roberto Zavala, las partes de un libro son:

a) Cubierta o primera de forros: en ella se indican el nombre del autor, título y subtítulo de la obra; número de volumen o tomo; nombre de la obra completa de la que forma parte el libro, si es el caso, el nombre de la editorial.
b) Segunda de forros o reiteración de portada. Por lo general va en blanco aunque algunas casas editoras aprovechan este espacio para anunciar otras obras del autor o títulos de la colección.
c) Páginas falsas: son las páginas uno y dos que suelen ir en blanco.
d) Falsa portada, anteportada o portadilla. Es la página tres y por lo general lleva sólo el título del libro. Si la obra pertenece a una colección o a una seria, se registra aquí el nombre de la misma y de la persona que la dirige.
e) Contraportada o frente-portadilla: es la página cuatro. Suele aparecer en blanco y algunas veces figura el nombre del traductor o del ilustrador, así como el nombre de la colección.
f) Portada: es la página cinco y lleva los siguientes datos: nombre del autor; título completo de la obra y subtítulo; nombre y logotipo de la editorial; lugar o lugares donde la editorial se halla establecida; si en la página legal no se indica el año de publicación, se puede indicar en la portada.
g) Página legal: es la páginas seis. En ella se imprimen todos los datos que por ley debe llevar un libro: propietario de los derechos de autor; fecha de publicación; nombre y domicilio de la editorial; los números del ISBN correspondientes a la obra completa; y la leyenda de “impreso y hecho en México”.
h) Dedicatoria o epígrafe: es la página siete.
i) Índice general, contenido o tabla de materias: es la lista de las partes, capítulos y demás subdivisiones del libro.
j) Texto: es el cuerpo escrito del libro.
k) Apéndices o anexos.
l) Cuadros y material gráfico.
m) Notas.
n) Bibliografía.
ñ) Vocabulario o glosario.
o) Índices analíticos.
p) Índices de láminas.
q) Índice general.
r) Colofón: el él se incluye el nombre y dirección del impresor; la fecha en que terminó de imprimirse la obra y el número de ejemplares.
s) Tercera de forros o reiteración de contraportada: de ordinario se deja en blanco; pero algunas editoriales ocupan este espacio con fines publicitarios.
t) Cuarta de forros o contraportada: las editoriales ponen aquí todos los datos que alleguen elementos de juicio al probable comprador.

10. ¿Cuál es el papel de la publicidad en las revistas?

En la actualidad el papel de la publicidad que se inserta en cualquier medio de comunicación es fundamental, pues, muchas veces, de ésta depende el mayor financiamiento con el que cuenta tal o cual medio; sin embargo, en la publicación de revistas, la publicidad resulta ser muy eficiente para abaratar los precios al público, pues de acuerdo con la calidad del papel, encuadernación o inclusión de imágenes por ejemplo, el costo será mayor o menor; por lo que es más factible reducir costos a los lectores gracias al sostén económico que proporciona la publicidad en revistas.

11. Escoge tu revista preferida y describe las partes que la componen

Gatopardo es dirigida por Javier Arredondo y el editor es Guillermo Osorno. Su tiraje es de 201,500 ejemplares.
a) Cubierta o primera de forros: en ella se encuentra el título de la revista centrado en la parte superior; tiene la fotografía del Che. Alineados en la parte derecha se encuentran las temáticas principales de la revista. En la parte inferior izquierda está el código de barras y los precios de la publicación.
b) Segunda de forros o reiteración de portada: contiene publicidad.
c) Páginas falsas: no están en blanco y tiene publicidad.
d) Falsa portada, anterpotada o portadilla: continuación de publicidad de la segunda página.
e) Contraportada o frente-portadilla: contiene el nombre de la revistas y el consejo editorial, el nombre de colaboradores, fotógrafos, diseñadores,: así como el nombre y la dirección de la imprenta.
f) Portada: contiene publicidad en la quinta página
g) Página legal: está el directorio y los datos legales.
h) Índice general, contenido o tabla de materias: aparece junto con el índice el número de edición y la fecha de publicación en las páginas 8 y 10.
i) Texto: contiene entrevistas, reportajes, artículos de opinión, entre otros.
j) Tercera de forros o reiteración de contraportada: contiene publicidad
k) Cuarta de forros o contraportada: contiene publicidad

12. ¿Cuáles son los canales más comunes para la venta de libros y revistas en México?

Los canales más comunes de distribución para revistas y libros son los puestos de periódicos, establecimientos como Sanborn´s, librerías, Internet, por medio de suscripciones, o por correo.



La industria editorial es fundamental para el desarrollo social, educativo y económico de una nación. Si ésta es sustentable, lo será al mismo tiempo el crecimiento de una nación; sin embargo, en los países subdesarrollados dicha industria es incipiente; puesto que no se considera esencial el gasto en libros como herramienta fundamental de la educación.

La labor que realizan autores, editores, vendedores y escritores es plausible en un país como México que se ve avasallado por la no regulada competencia que proviene de otros países, además de la falta de conocimiento que la propia población tiene respecto a la industria editorial: todo el proceso que confiere la publicación de un libro, una revista, un ensayo, e incluso un panfleto.

Se necesita, pues, que tanto gobernantes como gobernados conozcan y consideren el procedimiento de realización editorial como la base del desarrollo de la unidad nacional y de la tradición histórica.

Los elementos indispensables dentro de la industria editorial son: el autor, el impresor, el vendedor y el editor. Cada uno es imprescindible para que los demás realicen satisfactoriamente sus actividades; aunque es el editor quien puede lograr un trabajo conjuntamente coordinado.

El autor escribe el manuscrito y puede ceder o no los derechos de publicación y reproducción. El impresor recibe del editor el libro y fabrica el libro: hace la composición tipográfica, encuadra la edición y lo imprime. El vendedor de libros lleva al lector los libros, ya se a través de librerías o directamente.

El editor es “la espina dorsal” de la actividad editorial, ya que pone en marcha toda la maquinaria de la edición, pues es quien se encarga de realizar la edición, la producción, así como las ventas y el mercadeo.

Es el editor quien recibe el manuscrito de manos del autor, aporta el capital que se requiere, contrata los servicios de diseñadores, dibujantes y traductores; lleva el trabajo a la imprenta, y finalmente distribuye los libros a los mercados potenciales. Pero él, como pieza clave, puede ser de gran ayuda para que el autor, por ejemplo, utilice su habilidad literaria de tal manera que le permita realizar un trabajo más creativo y elaborado. Si éste lleva al impresor el manuscrito ya corregido, se tendrá un resultado más rápido y eficiente, y si logra convenir la venta de libros a los «libreros» se logrará una mejor distribución de los ejemplares.

Por lo tanto, la labor editorial es una actividad que se debe ejercer con la conciencia de que se trata de un trabajo esencial para el bienestar de un país, y con la responsabilidad de que de ésta dependerá el éxito o el fracaso de cualquier texto; arriesgando de por medio la reputación del autor, el capital invertido, el trabajo del impresor y las ventas del «librero».

Bibliografía: Datus C. sith, Jr. Guía para la publicación de libros: Universidad de Guadalajara. Guadalajara, 1991. pp. 7-31



Los nuevos avances y descubrimientos tecnológicos y científicos estarán supeditados a las necesidades que requieran las transformaciones en las sociedades humanas. El movimiento es característico de casi todas las comunidades actuales; pues la información y los hechos suceden dentro de un « torbellino» de constante actualización. Además los nuevos medios de comunicación al ser inmediatos generan un exceso de información; sobresaturación que orilla a los individuos a atender sólo a lo que les incumbe o les afecta.

Es por tal motivo que las rápidas transiciones de la sociedad actual han obligado a muchos procedimientos a modificarse a fin de ser más eficaces y eficientes, y el ámbito del lenguaje verbalizado no es la excepción; por ello para su comunicación existen dos tipos de soportes: el analógico y el digital.

Para los grandes filósofos griegos, el hecho de nombrar a cada ente representaba limitar el universo del ser humano a un sistema más organizado y complejo, por lo tanto, el lenguaje verbal es un elemento asociado al proceso de hominización, el cual, por más adelantada que sea la evolución humana no podrá desaparecer; sólo cambiarán las maneras como se presente.

Es decir, las diversas formas de comunicación han evolucionado junto con las necesidades del ser humano; por ejemplo, con la escritura comienza una era en la que se puede dar testimonio de los acontecimientos, y gracias a ella se conforman nuevos géneros comunicativos como la correspondencia o el inventario de hechos. Para el siglo XX las tecnologías del habla reducen los tiempos y rebasan las fronteras: el telégrafo, el teléfono, y posteriormente la radio, la televisión y la prensa. Pero es hasta el siglo XXI que surge otra expansión de la capacidad comunicativa humana a través del soporte digital del lenguaje.

Pero, ¿A qué se debe que en la actualidad el soporte analógico comience a ser sustituido por el digital en el proceso de elaboración de textos? Quizá no se debe hablar tajantemente de una sustitución en sí; sino más bien de la necesidad de utilizar ambos soportes para crear escritos que atiendan tanto a la necesidad de comunicar, como a la de ser inmediatos y dinámicos.

Si bien los soportes analógicos facilitan la labor del escritor, pues gracias a diversos programas de ingeniería lingüística, éste podrá realizar mejores y más elaborados escritos con menos esfuerzo; pero no debe olvidarse que dichas facilidades serán adoptadas por el autor de acuerdo a sus necesidades, porque tal vez sea más cómodo para él elaborar un manuscrito con su puño y letra, o apuntar sus ideas en algún cuaderno, y no necesariamente en un procesador de texto, por ejemplo.

Pero es menester también resaltar que gracias a los soportes digitales se pueden crear lo que Daniel Casany llama comunidades discursivas, las cuales permiten que personas de todo el mundo que se identifiquen con tal o cual característica hagan contacto de manera privada—sin la posible intromisión del control político, por ejemplo—, y de forma dinámica gracias a Internet. Claro que también el soporte digital está limitado, como en el ámbito analógico, al idioma o quizá a las creencias religiosas.

Los textos, en muchas ocasiones, son tachados de aburridos o lineales; por lo que algunos justifican así su desinterés por cualquier tipo de lectura; sin embargo, los hipertextos logran que los documentos sean dinámicos; pues se puede navegar a través de ellos: se viaja de una palabra a una imagen, o de un dato a un personaje histórico, por ejemplo.

En conclusión, la tecnología no está peleada con el entorno analógico gracias al cual se elaboraron los primeros textos; sin embargo, resulta conveniente que quien realiza un texto se acerque a los soportes digitales, pues podrán facilitar su tarea, aunque sin olvidarse de que siempre los soportes analógicos serán un sustento confiable. A pesar de que el ámbito digital aún no es accesible a la mayor parte de la población, ha demostrado sus diversos beneficios para la sociedad de la información.

Bibliografía: Cassany, Daniel. De lo analógico a lo digital. El futuro de la enseñanza de la composición. En Revista Lectura y Vida. Barcelona, Año XXI, Junio 2000. pp. 2-11



Identifican a la novela histórica como el subgénero ideal que permite al lector acercarse a personajes y hechos históricos nacionales

· La unión de historia y literatura en la novela histórica permite acercar al lector a hechos conocidos y desconocidos de nuestra historia: Adolfo Arrioja Vizcaino


Pedro Ángel Palou, Angelina Muñiz Huberman, Eugenio Aguirre y Adolfo Arrioja Vizcaino se reunieron en la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería para reiterar que a través de la novela histórica es posible poner en contacto al lector con sucesos y personajes históricos, utilizando la combinación de fuentes históricas y la imaginación que aporta la literatura.

Lo autores son conscientes de la ignorancia histórica que abruma a la población mexicana, por lo que Eugenio Aguirre considera que: “la novela histórica es el vehiculo ideal para que la gente conozca el devenir de la historia en una forma placentera, activa, enriquecida con elementos de ficción, porque no se debe olvidar que cuando se habla de la novela histórica se trata de literatura.”

Además, Aguirre destaca la importancia de mostrar otra perspectiva acerca de personajes y sucesos históricos por medio de dicho subgénero literario; motivo por el cual, él, por ejemplo, en su obra Isabel Moctezuma, muestra por primera vez la visión de la vencidas; ya que afirma que todas las obras académicas de historia han sido siempre narradas por varones; pero olvidaron que detrás de ellos estaban las mujeres que colaboraron en el desarrollo de una cultura y de una civilización.

Por su parte, Adolfo Arrioja Vizcaino considera que el ensayo histórico debe estar siempre sustentado por una referencia bibliográfica, por lo que en ocasiones resulta árido y rígido; lo que genera lagunas en la narración, las cuales pueden disiparse con la novela histórica gracias a la ficción literaria de la que se vale ésta.

Para Pedro Ángel Palou, el escritor utiliza el vehículo de la palabra para entretener y enseñar, sea cual fuere el género que utilice para acercarse a los lectores. Sin embargo, el escritor estima que afortunadamente este es un momento propicio para la novela histórica en México, porque hay lectores que se interesan en conocer los momentos históricos nacionales que tienen reincidencias en el presente.


Para el politólogo Giovanni Sartori, el hombre está dotado de ciertas habilidades que lo hacen especial dentro del reino animal; además del raciocinio; el ser humano tiene la capacidad simbólica a través de la cual se deriva el lenguaje.
Helena Beristáin asocia al lenguaje con la cultura; pues éste, al ser el medio por el cual realizamos representaciones, “permite la formulación de conceptos que, al referirse a las cosas, hacen posible tanto el pensamiento como la comunicación […] y todo aquello respecto a lo cual pensamos es cultura. “
Si el lenguaje tiene la función de ser un instrumento para comunicar y pensar; también es necesario tener los medios para poder llevarlas a cabo; es por tal motivo que el ser humano se vio en la necesidad de crear los mecanismos para dar a conocer sus pensamientos; es así como surgen los medios de comunicación.
La escritura aporta el desarrollo de la mayoría de las civilizaciones, y es la imprenta, en primera instancia, la que permite la transmisión escrita de la cultura, y ésta se convierte en algo accesible; posteriormente aparecen nuevos medios de comunicación que acortan las distancias, como el telégrafo, el teléfono, la radio; además del periódico y los libros; pero… los avances tecnológicos superaron las barreras de distancia e inmediatez, en cuanto a lo audiovisual; entonces llegaron al seno de los hogares la televisión, la “caja idiota”, y más recientemente las computadoras.
Empero, dichos medios audiovisuales surgieron como una nueva etapa del “lenguaje tradicional”; pues se conjuga en ellos la palabra, el sonido y la imagen; lo cual ha propiciado el auge y la aceptación de dichos medios; ya que el receptor puede asimilar la información más fácilmente.
Sartori considera que, especialmente, la televisión modifica la naturaleza de la comunicación en el ser humano; pues traslada a ésta del contexto de la palabra, al contexto de la imagen. La relación entre entender y ver se transforma: el espectador se vuelve un «animal vidente»; para el cual, lo representado a través de imágenes es más trascendente que la estructuración de un pensamiento lógico y abstracto por medio de las palabras. Por tal motivo, Sartori hace énfasis en criticar la situación de las nuevas generaciones ante el avasallamiento de los medios audiovisuales, pues para él, al momento de madurar esos niños, serán adultos sordos a los estímulos del conocimiento adquirido gracias a la palabra escrita.
Sin embargo, la perspectiva del politólogo italiano es catastrofista al condenar la existencia y el auge de los medios audiovisuales; como si éstos determinaran la actitud del espectador; pues parece considerar a éste último como un ente sin decisión propia; la cual posiblemente estará dada por diversos factores como la cultura propia, la historia personal, el lugar donde se vive, etcétera.
La imagen, por su parte, posee la particularidad de ser fácil de comprender, y además se dirige directamente a la emotividad, en un solo golpe, sin indagar más allá; lo cual no significa que requiera de menor ejercicio mental para entenderla; es, por tanto, el lenguaje común de nuestra sociedad, y no por ello será un oprobio para la inteligencia humana que necesita del respaldo del conocimiento para adiestrar al intelecto, por medio de la palabra escrita.


¿Cuál será la mejor manera de hacernos conscientes del valor intrínseco del ejercicio de la lectura? El hecho de leer refiere a un progreso personal, el cual no sólo debe realizarse bajo el «yugo» de la obligación; pues el ejercicio de la lectura puede remitir al placer. Sí, al deleite de ser una nueva persona al navegar entre las líneas del pensamiento de alguien más.
Empero, de acuerdo con Carlos Monsiváis, existen varios aspectos que logran reducir el interés por la “lectura constructiva”; entre los que destaca el avasallamiento de las industrias culturales de Norteamérica, que incluye a los bestsellers y a la literatura de autoayuda; las empresas editoriales tienden a agruparse en grandes holdings; la imagen es sobrevalorada frente a la palabra escrita; así como la falta de medidas por parte del Estado.
La tradición literaria, sin embargo, ha podido superar los obstáculos antes mencionados; pero lo preocupante radica en el lector mismo, en reconocer quiénes tienen el perfil adecuado para continuar siendo lectores asiduos; pues no se trata de una aptitud nata; sino más bien de la educación y los hábitos que se tienen en el seno familiar, en gran medida, y de los métodos de enseñanza en los niveles básicos de educación. Claro que lo anterior sólo podrá darse bajo las condiciones adecuadas, en el supuesto de que los padres son cultos y además tienen la oportunidad de dedicarles tiempo a sus hijos; o que las instituciones educativas tienen amplio acceso a las bibliotecas y a la constante actualización del personal docente.
Al ser realistas, podemos percatarnos de que es necesario fomentar el gusto por la lectura basados en algo más que supuestos; ya que el acto de leer está íntimamente ligado, como bien afirma Monsiváis, a la estructuración lógica del conocimiento; pues no es suficiente con observar imágenes en un audiovisual educativo, por ejemplo; éstas deben contextualizarse y aprehenderse. Pero ¿qué sucede con la información que viaja a través de medios que pertenecen al universo de la imagen?
El gran auge de la iconosfera puede ser uno de los causantes por los cuales la lectura ha quedado rezagada sólo a investigadores, profesores y estudiantes de licenciatura; mas no es ésta la culpable en sí, sino el manejo que se hace de ella; pues, por ejemplo, los grandes monopolios de medios de comunicación—al no estar regulados la mayoría de las veces—actúan, y hacen actuar a la imagen sólo en función de sus intereses económicos, principalmente. Es decir, la cultura de la imagen ha dejado de ser una manera más de expresarnos, para pasar a ser la base del pensamiento irreflexivo, justificado por la utilización de ésta sólo como un entretenimiento bofo.
Por otra parte, no es suficiente con leer textos arbitrariamente; pues no todas las obras tienen un fin literario o científico; pues, por ejemplo, los bestsellers o los libros de superación personal sólo pretenden, en gran medida, recibir ganancias: poco importa si verdaderamente incentivan al raciocinio.
Hago una invitación, pues, a disfrutar la lectura no como algo innecesario, sino como una gran oportunidad para crecer mentalmente, y por qué no, también espiritualmente.